Yume Penguin Monogatari

¿El verano está a la vuelta de la esquina y sientes que no tienes el cuerpo que necesitas? ¿Alguna vez has tenido la necesidad irrefrenable de cebarte a manzanas y a onigiri? ¿Has pensado que tu novia te quiere únicamente por el físico? ¡Estás de enhorabuena! Yume Penguin Monogatari es el juego que necesitabas para sentir que la sociedad va peor de lo que creíamos.

Una bonita historia de amor y obesidad
Me río yo de la dieta Dukan esa. En este juego de NES de 1991 encarnamos a un pingüino llamado Penta  (que podemos ver en otros juegos de Konami como Penguin Adventure) que tiene una novieta de lo más guarrón que puedes echarte en cara. Penko, la novia de nuestro orondo pingüino, decide introducirnos a la trepidante historia del juego. Es mejor que os reproduzca la traducción (el juego está en japonés pero es perfectamente jugable):
PENKO: No aguanto a los gordos como tu, Penta... así que he decidido salir con el inteligente y estilizado Ginji en lugar de contigo.
GINJI: ¡Hey Penta! ¡Si quieres perder algo de peso hazte con algunos Fat-B-Gone! Mi banda tiene algunos, puedes intentar quitárselos...
PENKO: Penta, si de verdad me amas ven a verme cuando hayas adelgazado. Estaré esperando en lo alto de la cascada. ¡Sólo deja de comer y adelgaza!

¿Cómo se os queda el cuerpo? Nuestra novieta guarrona nos esperará en lo alto de la catarata (esto es el primer nivel) y tendremos que aparecer hechos unos figurines para ella. No será lo suficiente, ya que una vez lleguemos con el peso adecuado a la catarata la muy pendón seguirá pidiéndonos que adelgacemos hasta llegar al final del juego (seis fases). Si no, la tal Penko (pendón) se morreará eternamente con Ginji, que ha salido de la nada y tiene un cuerpo de pingüino que ya lo quisieran para sí los de Mujeres y Hombres y Viceversa. Así, se inicia un juego que consiste en encontrar los Fat-B-Gone que sueltan los enemigos al ser vencidos, y a la misma vez evitar la comida que nos arrojan.
Ginji
Es un juego de plataformas con un par de pantallas de shoot 'em up. En todas ellas el objetivo es el mismo, encontrar estos botellines milagrosos y esquivar las manzanas y onigiri que nos lanzarán los secuaces del tal Ginji. No contamos con barra de vida ni podemos morir como tal, tan sólo el tiempo será el único juez en este aspecto, ya que cuando se acaba recibiremos una llamada de nuestra novieta (mientras está dándolo todo con el tal Ginji) preguntándonos si estamos  hechos unos gordos o qué. El principal problema que presenta el juego es su barra de gordura, por decirlo de alguna manera. Visualizaremos una barra que en vez de representar la vida como en todo clásico juego del género representa nuestra gordura, y marca el objetivo de la tal Penko para ponernos buenorros y potentorros. Tendremos que mantenernos por debajo del máximo que puede soportar nuestra maravillosa novia en el momento en el que terminamos el nivel. Da igual que lo empezáramos hechos unas bolas de sebo, lo que importa es cómo acabamos.
Y en este sentido tiene especial importancia la batalla contra el jefe de fin de fase, que se encargará de lanzarnos toda clase de alimentos para cebarnos y que, aunque le derrotemos, recibamos el triste rechazo de la preciosa Penko. Cuando esto ocurre tendremos la oportunidad de repetir el nivel, tantas veces como queramos, con tal de ganarnos el bello corazón de nuestra novia.
Aquí podéis ver el corazón partido de nuestra novia por nuestro sobrepeso. Sois mala gente
Por último, el juego nos guarda una terrible sorpresa. Si llegamos al último nivel y vencemos al todopoderoso Ginji (el tronista de Mujeres y Hombres y Viceversa), podemos encontrarnos con dos finales. Uno, el bueno, donde hemos llegado con el peso adecuado. Dos, el terrible, donde si llegamos pasados de peso nuestra novia nos dirá algo así como "gracias por salvarme de Ginji (es que al final era maligno, qué raro), pero estás gordo como una cebolla y no te quiero". GAME OVER.
PUNTUACIÓN7.5